• ¿Cuál es la función de un psicólogo?

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      El psicólogo es un profesional que tal como se indica en el Código Deontológico tiene por objetivo “la búsqueda del bienestar, la salud y la calidad de vida, y la plenitud del desarrollo de personas y grupos, en los diferentes ámbitos de la vida individual y social”. El psicólogo, por tanto, es un profesional de la salud que pone en práctica la ciencia de la psicología mediante diferentes recursos, para poder ayudar a las personas a comprender cuál es su problema y qué factores le ha llevado a esta situación y así encontrar de forma conjunta estrategias de solución para esa problemática en concreto.

      En el caso de ARC, nuestro objetivo es dar apoyo a las personas mediante la aplicación de técnicas cognitivo-conductuales de forma general, aunque puede ocurrir que por las necesidades específicas de cada persona se utilicen técnicas complementarias o enfoques más adecuados para cada caso.

      El psicólogo trabaja en conjunto con su paciente: mediante la interacción se crea un procedimiento de trabajo con el objetivo común de la mejora de la persona, no sólo resolviendo su problema actual, si no también facilitando estrategias, respuestas adaptativas para que el paciente pueda superar por sí mismo los problemas en el futuro.

    • ¿Cuándo tenemos que buscar ayuda psicológica?

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      Cuando las personas sufren cualquier tipo de problema o malestar, o cuando quieren mejorar aspectos de su vida o de su personalidad es recomendable que vayan al psicólogo: de esta forma prevenimos problemas y evitamos crisis futuras que nos provoquen malestar aumentando nuestra calidad de vida y, consecuentemente, nuestra satisfacción personal.

      Todas las personas vivimos acontecimientos en algún momento de nuestra vida que hacen que nos enfrentemos a algún problema o situación que no conseguimos resolver utilizando los recursos de los que disponemos. Es en este momento en el que necesitamos hablar con alguien que nos pueda ayudar, cuando parece que no encontramos la respuesta, cuando nuestros problemas están ya afectando a nuestras relaciones y/o a nuestro trabajo, tenemos insomnio, problemas con la alimentación o cualquier otro aspecto de la vida diaria; es el momento de buscar ayuda profesional.

      Por tanto, no es necesario tener un problema grave para ir a un psicólogo: cada vez hay más personas que acuden al psicólogo para mejorar algunos aspectos de su vida, sus relaciones o su satisfacción personal.

    • ¿En qué consiste una terapia psicológica?

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      Una terapia es un proceso, una relación entre psicólogo y paciente, donde, en primer lugar, se evalúa cuál es el problema del paciente y en qué aspectos de su vida está afectando ese problema. Una vez esté hecha esta evaluación, el psicólogo hace una devolución al paciente con los resultados obtenidos, y a partir de aquí se elabora, conjuntamente con el paciente, un plan de actuación consistente en la aplicación y aprendizaje de diferentes técnicas que le facilitaran la resolución o mejora de su problema.

      La terapia, por tanto, tendrá cuatro fases:

      • Evaluación: el objetivo es delimitar el problema del paciente, cuál es el origen y por qué se ha mantenido. Se desarrolla mediante la realización de una entrevista con el paciente, junto con diversos cuestionarios o test. Esta fase puede tener una duración de 2 a 3 sesiones.
      • Devolución: se trata de una sesión en la que el psicólogo le da al paciente la información obtenida en la fase de evaluación, el diagnóstico de su problema, en qué consiste. En esta fase, conjuntamente con el paciente, trabajamos en el establecimiento de un plan terapéutico, consensuando los objetivos que queremos conseguir con la terapia.
      • Terapia: esta es la fase en la que el psicólogo usa las técnicas que conoce con el objetivo de dar estrategias al paciente para poder resolver su problema. Son sesiones prácticas, en las que se trabaja de forma conjunta en la interiorización por parte del paciente de esas técnicas que le ayudarán a superar sus dificultades. La duración de la terapia depende de muchos factores, ya que los motivos de consulta son también diversos y, por tanto, cada persona tendrá una terapia adecuada a su problema.
      • Seguimiento: esta fase es muy importante para prevenir las posibles recaídas. Se inicia una vez conseguidos los objetivos terapéuticos, para mantener los resultados obtenidos ya terminada la terapia.
    • ¿Qué se hace cuándo se va al psicólogo? ¿Solamente hablar?

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      Nuestro gabinete es mayoritariamente de orientación cognitivo conductual: esto quiere decir que basamos nuestra intervención en las emociones, los pensamientos y conductas, y en el trabajo conjunto con el paciente. De esta manera, trabajando en les creencias, los pensamientos y las conductas, podemos modificarlos y así dar a las personas opciones más adaptativas. Está claro que es necesario hablar pero no sólo hablará el paciente: seguramente en las sesiones de evaluación iniciales será el paciente el que más hable para delimitar claramente cuál es su problema, pero en otras sesiones, puede intervenir más el psicólogo. A menudo las personas están nerviosas o incluso avergonzadas por ir a ver a un psicólogo: es muy normal, porque no está bien visto y tenemos muchos prejuicios, como el de pensar que hay que estar muy mal para ir a verlo. Todos estos prejuicios, este nerviosismo y ansiedad desaparecerán a medida que establezcamos una relación de confianza con nuestro psicólogo.

    • ¿Cuánto dura una terapia? ¿Cuántas veces tengo que ir al psicólogo?

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      La duración de la terapia depende de muchos factores: el tipo de problema a solucionar, el tiempo que hace que se sufre este problema, las características personales de cada uno…, y muy importante, la implicación de la persona en la terapia, la confianza que tenga ésta en las posibilidades de cambio que la psicología le pueda proporcionar. Los motivos de consulta son muy diversos, algunos se pueden resolver en muy pocas sesiones, otros pueden requerir un tratamiento más largo. Normalmente las sesiones son semanales aunque tanto su número como su frecuencia dependerán del problema a tratar.

    • ¿Tendré que tomar medicación?

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      La medicación es imprescindible para ciertos trastornos psicológicos pero sólo en algunas ocasiones, la medicación es útil y aconsejable: en cualquier caso, será el psiquiatra el que administrará, revisará y retirará la medicación en aquellos casos en que estimemos que puede suponer una mejora significativa en el tratamiento del paciente.

    • ¿Cuánto tiempo dura una sesión?

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      El tiempo que dura una sesión es variable, pero normalmente dura alrededor de los 50-60 minutos. La sesión inicial, dado que es en la que se hace la historia del paciente y su problemática, suele ser más larga.

    • ¿Qué diferencia hay entre un psicólogo y un psiquiatra?

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      Psiquiatra y psicólogo son dos profesionales diferentes y complementarios en el ámbito de la Salud Mental, que es como decir la mitad de los trastornos o alteraciones que sufren las personas. Siempre hay una vertiente psicológica en toda enfermedad, por muy orgánica que sea. Lo saben muy bien las personas que han sufrido un cáncer, por ejemplo. Y en cualquier alteración psicológica se pueden llegar a producir alteraciones psico-orgánicas: las somatizaciones, los trastornos de ansiedad, las depresiones… sin olvidarnos de los problemas de drogas y salud mental. Psiquiatra y psicólogo a veces se presentan como figuras contrapuestas, pero en ARC vemos como muy habitual la colaboración entre ellos. Los psiquiatras, a veces, reducen su campo de mira a lo orgánico. Pero la psiquiatría abarca un espectro mucho más amplio. Es obvio que el psiquiatra es médica, pero aporta algo más. No es lo mismo el cerebro que la mente. Es la combinación mente-cuerpo. No es cierto que  paciente grave sea sinónimo de psiquiatra y paciente menos grave del psicólogo. En general es deseable el abordaje en trabajo de equipo. Un psicólogo, por ejemplo, puede aportar mucho en el tratamiento de un paciente grave, y un psiquiatra puede ayudar con un  tratamiento farmacológico a mejorar la situación de la persona afectada. Una de las mejores tareas que puede realizar un buen psiquiatra es medicar lo imprescindible a una persona para que  pueda obtener mejor beneficio de su tratamiento psicológico. Para los psicólogos y profesionales de la salud que forman parte de ARC, es un placer trabajar de manera coordinada con el Dr. Fco Fernández Carrillo, el psiquiatra del equipo.

    • ¿Tendré siempre el mismo psicólogo?

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      Sí. Es muy importante tener siempre el mismo psicólogo para mantener una buena relación terapéutica basada en la confidencialidad y el trabajo en común. Sólo se cambiará de profesional en el caso de que el paciente lo solicite o bien el psicólogo estime conveniente su derivación. A menudo una determinada evaluación o intervención psicológica puede tener una estrecha relación con otras áreas disciplinares o competencias profesionales. En este caso, el psicólogo informará y orientará al paciente sobre la conveniencia de cambiar o bien complementar la actuación del psicólogo con otros profesionales.

    • ¿Conseguiré eliminar todos mis problemas con la terapia?

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      La terapia cognitiva conductual ha demostrado su eficacia para tratar la mayoría de los trastornos psicológicos. Como ya hemos comentado, las personas somos diferentes y también lo son nuestros problemas y, por tanto, son diversas las soluciones que se pueden dar. Por diferentes motivos, a veces no es posible la eliminación del problema pero sí se consigue reducirlos de forma muy significativa, y el paciente aprende estrategias de afrontamiento que le ayuden a gestionar situaciones similares que puedan darse en un futuro. En cualquier caso, la terapia es práctica y para conseguir eliminar o reducir los problemas de los pacientes es indispensable su implicación y colaboración en la terapia.

    • ¿Qué se hace cuándo se acaba la terapia?

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      La terapia puede finalizar por diversos motivos, principalmente porque se ha obtenido una mejora notable en el problema del paciente, lo que hace que seguir con ésta ya no sea necesaria. En este caso, se planifican sesiones con el objetivo principal de hacer un seguimiento del paciente y evitar les recaídas. En la terapia el paciente aprende estrategias para afrontar sus problemas pero si no las practica, éstas no quedan automatizadas y se puede volver a caer en el mismo problema. Las sesiones de seguimiento ayudan a llevar a cabo esta automatización y también sirven de comprobación.